
Aprovechando el delicioso espacio para el ocio , en el que este fin de semana largo permite incurrir , entre otras cosas , he puesto mi atención en un libro que, a pesar de innumerables referencias , nunca antes me había detenido a leer:
LAS PUERTAS DE LA PERCEPCION, de
Aldous Huxley.
Este breve ensayo literario que data de 1954, corresponde a las descripción de las experiencias de su autor al ingerir la droga alucinógena llamada
mescalina. Huxley , osadamente, navega más allá de los límites de la conciencia para traer, a nosotros, conservadores habitantes de tierra firme, una visión alucinante de la realidad, la que subyace , más alla de las puertas de la percepción. Las habilidades narrativas y literarias de Huxley adquieren aquí una alucinógena utilidad , y se transforman en una certera herramienta para expresar lo experimentado.
Según Huxley, el cerebro actúa como un filtro de la realidad, que deja pasar la información estrictamente necesaria para mantener nuestra sobreviviencia mental. No podemos procesar toda la información que la realidad entrega, el riesgo inmediato es la locura.
En palabras del propio Huxley: "...La función del cerebro y del sistema nervioso es protegernos, impedir que quedemos abrumados y confundidos, por esta masa de conocimiento en gran parte inútiles y sin importancia, dejando fuera la mayor parte de lo que de otro modo percibiríamos o recordaríamos en cualquier momento y admitiendo únicamente la muy reducida y especial selección que tiene probabilidades de sernos prácticamente útil. Conforme a esta teoría, cada uno de nosotros es potencialmente Inteligencia Libre. Pero, en la medida que somos animales, lo que nos importa es sobrevivir a toda costa. Para que la supervivencia biológica sea posible, la Inteligencia Libre tiene que ser regulada mediante la válvula reducidora del cerebro y del sistema nervioso."
La mescalina consituye para Huxley una forma de burlar e inhibir la acción filtrante del cerebro, y permite abrir las puertas de la percepción más allá delos límites de nuestra realidad.
Extraordinario, alucinante y por supuesto cinematográfico texto. Absolutamente recomendable.