NOTA ACLARATORIA: Espero me disculpen algunos amigos blogeros que visitan este sitio buscando alguna opinión de cine de este humilde servidor, pero quiero salirme un poco de la temática cinéfila , para referirme algunos hechos noticiosos ocurridos en mi país , que me merecen un obligado comentario. Ahí le va.
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Con la reciente muerte de
Ricardo Claro y la inauguración del memorial del ex-senador UDI
Jaime Guzmán, y los respectivos "homenajes" realizados por sus fans, resulta inevitable acordarse del refrán popular “
no hay novia fea ni muerto malo”. Es que, a la hora de la semblanza de estos personajes, muchos se esmeran por convencernos de que estamos ante la imagen de grandes “demócratas” de nuestros tiempos.
Sin embargo, para aquellos a los que el paso del tiempo -y de los gobiernos- no nos ha hecho perder la memoria, los recuerdos al respecto son particularmente distintos.
Claro, poderoso empresario chileno, ultraconservador, fundamentalista religioso, fue propietario de una amplia red económica y política que, desde sus inicios, estuvo identificada y vinculada a la dictadura chilena . Asesoró a Pinochet en materias económicas durante los primeros años del gobierno militar.
Hombre temido, al punto que el año 2001, fué nombrado como el “
hombre más temido de Chile”, por la revista El Sábado de El Mercurio. T
ambién se le vinculó en la detención y desaparición de un grupo de trabajadores de Elecmetal, empresa de su propiedad.Guzmán, por su parte, fue el principal asesor y consejero de Pinochet, y hombre clave en el proceso de otorgar cuerpo ideológico , jurídico y constitucional a su régimen autoritario. La
visión "democrática" de Guzmán queda expresada en la siguiente minuta a la junta: "
El éxito de la Junta está directamente ligado a su dureza y energía, que el país espera y aplaude. Todo complejo o vacilación a este propósito será nefasto. El país sabe que afronta una dictadura y lo acepta... Transformar la dictadura en dicta-blanda sería un error de consecuencias imprevisibles”. La conexión de Guzmán, con la obra y legado de la dictadura militar chilena, se refleja de forma cruda y brutal, en el crimen político del cual fue víctima ,en Abril del 2001, y que le costó la vida.
Cuando se trata de recordar a estos “connotados demócratas”, léase defensores a ultranza de la dictadura militar, otro es el refrán que se me viene a la memoria: “
nos quieren pasar gato por liebre”.
PD. Una larga lista de "próceres de la democracia" aparece en
este reportaje de La Nación.